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Un hito tecnológico para la sostenibilidad

La Universidad de Concepción (UdeC), a través de su Unidad de Desarrollo Tecnológico (UDT), y la empresa CMPC han inaugurado oficialmente en Coronel la primera planta piloto de producción de lignina de Chile. Esta relevante infraestructura permitirá escalar la investigación científica de este biomaterial y acelerar la creación de productos renovables para la industria nacional e internacional.

La ceremonia oficial se realizó el martes 16 de junio en el Auditorio de la UDT, en el Parque Industrial Coronel, Región del Biobío, reuniendo a autoridades universitarias, representantes de la industria forestal y destacados investigadores en torno a un objetivo estratégico común: transformar un subproducto del proceso de celulosa en nuevas cadenas de valor de beneficio para el país.

La lignina: Un recurso estratégico de gran potencial

La lignina otorga rigidez a los árboles y representa cerca del 40% de su biomasa. Durante décadas se ha utilizado principalmente como combustible para la recuperación energética en las plantas de celulosa, subutilizando su gran potencial como materia prima química. Hoy, este componente se proyecta a nivel mundial como una excelente alternativa renovable para la fabricación de adhesivos, materiales para almacenamiento de energía, compuestos químicos, asfaltos modificados y biomateriales avanzados.

La nueva planta, financiada en su totalidad por CMPC, permitirá producir lignina a una escala superior a la de laboratorio, generando volúmenes representativos para pruebas industriales, desarrollo de aplicaciones y validación tecnológica en condiciones semiindustriales de operación real.

Hasta ahora, el desarrollo de este material en el país se limitaba estrictamente a escala de laboratorio. Según explicó Bibiana Rubini, representante de CMPC, actualmente en Chile no existe producción comercial alguna: “Comercialmente nada. Sí, toda la lignina se importa... desde China y Europa”. Esta nueva infraestructura permitirá cambiar esa dinámica al producir volúmenes representativos —estimados entre 2 y 5 toneladas al año— para realizar pruebas con socios relevantes y validar tecnologías en condiciones semiindustriales.

Inversión estratégica y valor medioambiental

La creación de esta planta es el fruto de un trabajo conjunto de aproximadamente un año entre la UDT y CMPC, una fructífera colaboración que se gestó desde su concepción original hasta su instalación actual en el Biobío.

Bernardita Araya, gerente de CMPC Ventures, destacó que la empresa financió la totalidad del proyecto: “Esta planta significó una inversión de 350.000 dólares, que contemplan traer la planta y su instalación. También acá lo que se busca no es solo instalarla, sino que ahora en conjunto podamos operarla, podamos traer estudiantes e investigadores para fortalecer el ecosistema”.

Para Araya, este hito refleja una visión donde economía y cuidado ambiental son inseparables. “Yo creo que la economía y lo medioambiental deben ir de la mano, si no no hay crecimiento económico. La sostenibilidad para CMPC es un pilar fundamental”, afirmó, señalando que la compañía destaca en rankings internacionales de sustentabilidad. Añadió que este avance busca potenciar de manera colaborativa no solo a la compañía, sino también a las comunidades y sistemas locales donde operan.

El rol clave de la academia y la formación profesional

Desde la perspectiva académica, la inauguración representa la consolidación de la vocación pública de la UdeC. Jaqueline Sepúlveda, rectora de la Universidad de Concepción, calificó el evento como un hito histórico de gran trascendencia que permite desarrollar tecnologías propias para una economía basada en el conocimiento.

Sepúlveda enfatizó que esta planta no solo tiene un impacto industrial, sino también educativo: “Es una oportunidad de formación, es una propuesta de valor para que los profesionales que egresan de nuestra universidad tengan las capacidades suficientes para ingresar inmediatamente al mercado laboral en este ámbito de producción científica y tecnológica”. Asimismo, destacó que las confianzas mutuas permitieron alcanzar este gran logro, y que la UdeC seguirá siendo un aporte para la región, Latinoamérica y el mundo.

En la misma línea, la planta se ha concebido como un espacio de investigación abierta, según comentó Bibiana Rubini: “Esta planta no tiene finalidad comercial, tiene finalidad de investigación, de apalancar el ecosistema local, de motivar a los estudiantes”.

Hacia un futuro renovable

El director del proyecto, el Dr. Sebastián Riquelme, ingeniero del Área de Lignocelulosa de la UDT, explicó que el proyecto se orienta a estudiar distintos licores negros de origen nacional, provenientes de pino y eucalipto, para determinar cuáles presentan las mejores propiedades para cada aplicación, algo que hasta ahora no se había estudiado a escala piloto en el país.

Con esta iniciativa, Chile se posiciona a la vanguardia del desarrollo de la lignina en Latinoamérica. La planta de Coronel es, en definitiva, el punto de partida para una nueva cadena de valor que promete transformar un subproducto forestal en el motor de la industria química renovable del futuro.